No es difícil adivinar para qué sirven las calderas para piscinas. Estas funcionan para calentar el agua de las albercas y existen dos tipos; una de gas y otra de electricidad.

Caldera de gas:
se utilizan más en casas donde la alberca está techada o se encuentra en el interior. Regularmente su sistema de calefacción es económico y limpio.

Este tipo de calderas poseen ciertas ventajas como un mayor rendimiento, ya que el aprovechamiento de la energía a través del calor es mayor.

Además de que se mejora la regulación de la temperatura del agua que se encuentra en la piscina manteniéndola en su estado óptimo. Y otro aspecto fundamental es el de seguridad, porque con estos tipos de caldera para piscinas, las mismas toman el aire de la combustión directamente y luego la esparcen igualitariamente por las conexiones hacia los caños que descargan en la pileta.

Caldera eléctrica: hasta hace unos años antes, parecía inaccesible para todas las personas, por la gran inversión que implicada adquirir un sistema como tal. Pero, debido a la diversidad y ramificación de ofertas, dando la oportunidad a más dente de comprar. Sin duda, el dispositivo eléctrico es más eficiente energéticamente hablando.

Ahora, podemos encontrar una gama de oferta en cuanto a sistemas de caldeamiento, por lo que se puede elegir la que mejor se adapte a nuestra casa o negocio. Expertos aseguran que, en años o décadas anteriores, las redes de abastecimiento no otorgaban tanta eficiencia, como los actuales.

Ventajas:


1. la temperatura del agua se mantendrá siempre, no importando las inclemencias climatológicas del exterior.
2. La instalación es relativamente sencilla, aunque las calderas de gas suelen ser un poco más complicadas.
3. Las calderas de calidad son seguras porque capturan el aire de la combustión de manera directa, posteriormente la distribuirán de forma pareja p